El Informe Doulas ha abierto la caja de Pandora y lo que al principio me parecía un despropósito se me empieza a revelar como una oportunidad estupenda para que haya cambios.

Creo que no esperaban que tuviera efecto bumerang y les acabara explotando en la cara, o como dice el dicho les saliera el tiro por la culata.

Y es que estos días no hago más que ver a profesionales negando la violencia obstétrica y eso, señores, es muy arriesgado.

No se puede negar y silenciar algo que viven miles de mujeres a diario en este país, no se puede llamar a miles de mujeres mentirosas por la cara, no se puede llamar a miles de mujeres rotas, con secuelas físicas y emocionales tras años de haber parido exageradas, histéricas, locas.

No se puede, porque como digo se vuelve en su contra.

Porque nosotras, las que la hemos vivido en primera persona sabemos que existe.

Porque que esas prácticas sean habituales no las convierte en normales. No es normal, no es normal que un parto sea traumático, doloroso, humillante, no es normal que un parto necesite intervención.

Cuantas veces leo a mujeres contar partos terroríficos y acabar diciendo (o que alguien les diga) bueno, lo importante es que tú y el bebé estáis bien.

Mentira!!! Bueno, mentira no, es importante que ambos estén bien, en este caso bien significa vivos, pero también son importantes las secuelas que deja ese parto, y no, una madre que ha sufrido violencia obstétrica no está bien, está viva, pero no bien.

No pueden seguir negando, silenciando, normalizando la violencia sistemática que sufrimos en los embarazos, partos y post partos.

Me pregunto por qué esto no está legislado?? Porqué el sistema sigue siendo complice de la violación de nuestros derechos y nuestra dignidad, por qué se comete esta violencia a la luz del día, sin pestañear, sin miedo a ninguna represalia, sin necesidad de esconderse, con la connivencia de toda la sociedad??

Qué hay que hacer para cambiarlo??

Como primer punto denunciar, reclamar, poner reclamaciones en los hospitales, con nombres y apellidos, cada vez que seamos víctimas de esta violencia, a ver si así empieza a quedar patente de que no nos lo inventamos.

También sería interesante lo contrario, mandar cartas de agradecimiento, también con nombres y apellidos cuando seamos bien atendidas, es primordial para que las cosas cambien.

Y como tercer punto, empezar a trabajar para que esto se legisle, para que se tipifique como delito, para que tenga consecuencias, para que no quede impune, para que se reconozca de una vez esta violencia masiva y se termine.

Nos ponemos manos a la obra??

pandora_mediano

 

1 comment on “Abriendo la caja de Pandora”

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