Ayer mientras dabas vueltas y vueltas en la cama para dormirte, después de haber leído varios cuentos, habernos hecho cosquillas, haberte cambiado de colchón 20 veces y llevar horas hablando me preguntaste:

-Mamá, Nil y yo estábamos en tu barriga??

– Sí -te contesté.

-Entonces… somos tú??

Que pregunta tan hermosa y tan profunda para tus tres años y medio, podría responderte que sí, que los dos sois un poquito yo, un poquito vuestro padre, un poquito vuestros abuelos, que todos habitamos un poquito en vosotros.

Podría decirte que desde que nacisteis siento que yo nunca me voy a morir, porque de alguna manera siempre estaré viva en vosotros, aunque mi cuerpo ya no esté.

Pero hoy llevo todo el día pensando, reflexionando, que sí, es cierto, vosotros sois un poco yo, pero yo también soy un poco vosotros.

Porque desde que nacisteis no soy la misma, porque me habéis cambiado la percepción del mundo, habéis resucitado a mi niña interior, con sus miedos, angustias, curiosidad y alegrías.

Desde que estáis veo el mundo a través de vosotros, con ojos de madre, pero también con ojos de niña.

Y no puedo cerrar mis ojos ante ese universo que os rodea, no puedo darle la espalda a las carencias del sistema educativo, ni al adultocentrismo que impera en nuestra sociedad, no puedo hacer oídos sordos a este sistema político que nos gobierna y nos (os) quita derechos.

No puedo evitar tampoco celebrar las pequeñas cosas con una gran fiesta, apreciar más los amaneceres, una rica comida o un rato de juego.

No puedo evitar abrirme, expandirme, darme, vaciarme de amor como hacéis vosotros, tan puros, tan limpios, tan poco contaminados por la toxicidad de la sociedad en la que os ha tocado vivir.

No puedo evitar intentar empatizar siempre con vosotros (aunque me cueste, pero me estáis enseñando muy bien!), ponerme en vuestro lugar, mirar las cosas desde vuestro ángulo, agacharme y ponerme a vuestra altura y contemplar desde ahí el mundo.

No puedo desterrar la creatividad que con vosotros ha llamado a mi puerta y me empuja a escribir, a cocinar, a coser, a crear cosas con mis manos, a darle forma a ideas que de pronto se me presentan en la cabeza.

No puedo evitar reír más que antes, y honrar a la vida por todas las pequeñas y grandes cosas que me (nos) da.

No puedo negar que yo soy vosotros, que me hacéis mejor, que le habéis dado a mi vida una nueva realidad, llena de matices, de luces, de sombras, de blancos, negros, grises y arcoíris.

No voy a negar que sin vosotros sería otro yo, quizás ni mejor ni peor, pero obviamente muy diferente.

Así que sí cariño, tú y tu hermano sois un poco yo y yo soy un mucho de vosotros.

Gracias por abrirme los ojos a este nuevo universo.

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17 comments on “Con ojos de niña”

  1. La palabra BONITO se queda corta para este post…..cuando tus hijos un día lean esto, se sentirán orgullosisimos de ser un poco tu, no me cabe duda.
    Un besazo reina

  2. Sempre he pensat,i moltes vegades he dit, que els meus fills em van donar la vida al mateix temps que jo els hi donava a ells.Perquè el seu naixement va significar també el naixement d’ una dona nova.

  3. Sencillamente espectacular este post, y cuánta verdad y creatividad transmiten tus palabras, definitivamente nuestros hijos sacan lo mejor de nosotros, son fuente infinita de inspiración y reflexión.

  4. Realmente hermoso!!!!
    Creo el que una niña de 3 años puedo hacer esa pregunta , ya lo dice todo de su madre y de como enseña, educa y cría a sus hijos.
    Pienso lo mismo que tu dices, cuando mi hija era un recién nacido yo siempre decía que ella era más yo misma que yo!!!! Un
    Pensamiento ilógico pero que yo entendía muy bien al mirarla!!!!!
    Un saludo !!!!

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