Cuando leo partos o anécdotas de parto siempre lloro, es un tema que me llega muy hondo, es algo que siempre me emociona y en el caso de los partos no respetados me duelen, me duelen vuestras heridas como si fueran mías, me duele que os ataran las manos, que os dijeran que os callárais, que os hablaran mal, que no os permitieran moveros, que os hicieran una episotomía por su comodidad…

Me duelen tus heridas como si fueran mías, si te maltratan a ti, me maltratan a mí y a todas las mujeres.

Definamos parto respetado:

Quizás mi definición no cuadre, quizás no os parezca adecuada, pero para mí un parto respetado no es sólo un parto natural, se puede parir naturalmente, vaginalmente, sin epidural, de pie y no ser un parto respetado. También se puede parir de manera más intervenida o con epidural y ser respetado.

Os lo explico, para mí un parto respetado es aquel en el que predomina el RESPETO, a la madre, al bebé, al acompañante.

Es aquel en el que se interviene lo justo y necesario, en el que se respetan los tiempos de la madre, los ritmos naturales del parto, en el que no se fuerza.

Es aquel que aún en el caso de necesitar intervención, de necesitar unas fórceps, o una inducción o una cesárea, se hacen de manera amorosa, se explica en todo momento qué se va a hacer y cuál es la razón de la intervención.

Es aquel que se produce en un ambiente tranquilo, íntimo y relajado, sin luces frías, ni idas y venidas de personal médico.

Es aquel en el que la madre puede conectarse con su bebé y meterse de lleno en el planeta parto y dejarse fluir…

Y me parece tremendo que tengamos que pedir que se nos respete, es de cajón, no?? Pues no, desgraciadamente en muchos hospitales siguen usando protocolos desaconsejados por la OMS y totalmente irrespetuosos, se sigue malatratando a la mujer.

Para mí el parto es el momento más importante de la vida de una mujer, por encima de cualquier otro, y creo que es nuestro derecho gozarlo, disfrutarlo.

También creo que no sólo el personal médico debería reciclarse, sino que nosotras también deberíamos empezar a informarnos y reclamar que nos devuelvan esa parte tan importante de nuestra vida.

Que nos dejen ser protagonistas junto con nuestros hijos de ese momento, que nos dejen decidir sobre nuestro cuerpo.

Y aunque es absurdo tener que pedir esto a estas alturas de la película queremos partos respetados, queremos que se nos respete! Que se deje de infantilizarnos y nos dejen vivir plénamente ese momento!

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5 comments on “Semana Mundial del Parto Respetado”

  1. Gracias por tu post Ira. Lamenteblemente yo no tuve el parto que hubiera deseado. Eso me trajo mucho dolor y por suerte ahora que pude compartirlo empecé a liberarme. Ojalá no tengamos que pedir más Partos Respetados y dejemos de ser tratadas como niñas caprichosas. No somos enfermas, estamos embarazadas y tenemos derecho a disfrutar de un momento tan único como traer vida al mundo y conectarnos con esa personita que fue gestándose durante nueve meses en nuestro vientre. A la que esperamos con ansias y temores, pero con todo el amor que jamás podíamos imaginar que entrara en nuestro cuerpo!

    Un abrazo y besote argento, no puedo evitar emocionarme porque es un tema que me toca de cerca! Pero creo que es algo que tenemos que expresar y que vos te solidarices con nosotras es un gran gesto como mamá y como mujer!!!

    Nos estamos leyendo 😉

    • Es una pena que haya tantas mujeres con heridas abiertas por este tema. Basta ya de violencia obstétrica!! Nos queda mucho camino por recorrer, al menos para que nuestras hijas sean tratadas como se merecen. Un abrazo preciosa!!

  2. Leyendo los partos que se leen por ahí tan bonitos, asistidos a través de doulas, y la otra cara de la moneda, los partos en los que se maltrata a la madre… Diría que los míos han estado más o menos en el centro. TEngo un recuerdo bonito de ellos y no tengo herida que sanar. Creo que en mi tierra se ha mejorado mucho y se están haciendo las cosas razonablemente bien.
    Aun así, recuerdo que con el último, un día de monitores había una mamá que llevó su “plan de parto” y ese día le tocaba controlar la sala a una matrona de la vieja escuela. Cuando la vio con sus papeles, torció el morro y la llevó a otra habitación. Yo no sé qué le dijo, pero cuando salí la vi llorando, mirando hacia la ventana. Se me cayó el alma a los pies. Siento que no se respeta la voluntad de las madres. Que todo lo intentes en el camino de que sea TU PARTO y en la forma que TÚ eliges, es muchas veces interpretado por el personal sanitario como una intervención ilegítima en su trabajo.
    Y es que lo falla es precisamente la base. El respeto. Entender que el parto no es una enfermedad que debe ser dirigida, sino que es un proceso natural que como mucho necesita de un “acompañamiento”, de una “guía”, y sobre todo, de mucho cariño, tacto y apoyo para que la naturaleza se abra camino.
    Perdona el peazo comentario, pero me ha salido del tirón, jajajaja
    😉

    • Yo creo que entre que a ellos se les ha olvidado cono (no) asistir un parto natural, sin intervenir y a nosotras se nos ha olvidado que somos capaces de parir, sin hablar del miedo que se nos ha metido toda la vida al dolor del parto.
      Todo eso complica mucho las xcosas, necesitamos un cambio de base, en ellos y en nosotras.
      Me alegro de que no tengas heridas por sanar, las mías han sanado poquito a poco y aún así me considero afortunada por haberme librado de innecesáreas, forceps, ventosas, oxitocina, episotomías…
      Un abrazote!

  3. Yo quise parir a mi hija en casa. De esto hace nueve años.

    TODAS. Absolutamente todas mis amigas y personas conocidas a las que informé al respecto me trataron como si fuera una loca inconsciente. Leí muchísimo. Me documenté muchísimo. Tomé mi decisión y por suerte para mí, estaba en un país donde esa opción existía y, aunque no era la más común, por lo menos no era tachada de aberración.

    Me asistió la comadrona más maravillosa del mundo y mi hiija nació a manos de dos mujeres, sin bata blanca, sin estetoscopios, sin forceps… sólo su paciencia, su cariño, sus manos y su fuerza física para empujar, tirar o apartarme el pelo de la cara.

    También he tenido experiencias clínicas por necesidad y el ambiente es otro muy diferente, pasas de ser la “prota”, la que dirige la operación a ser mero espectador de lo que otros hacen con tu cuerpo que, supuestamente, es tu templo.

    A ver si un día me armo de valor y hablo de estas experiencias en mi blog. Me he paseado por ambos extremos y tengo opiniones un tanto encontradas. Pero lo que está claro es que el RESPETO no debe faltar en ninguna de las opciones, como muy bien apunta Ira. Vale ya de extremismos que dividen.

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