Siempre he oído decir que yo fui una niña muy buena (expresión que me repatea por cierto).

Que era muy obediente, tranquilita, no hacía trastadas, estaba quieta y calladita, no molestaba, por no tener no tuve ni rabietas.

En algún momento de mi adolescencia, la niña traviesa que había en mí afloró, se sacudió la represión de encima, se rebeló contra el patriarcado, la falsa moralidad, la convencionalidad, la buena educación…

Me rebelé contra el sistema y me convertí en una niña mala, molesta para muchos. Por qué? Porque me niego a entrar en su rueda.

Porque no me doblego antes sus estúpidos cánones/ideales de belleza, me gusta ser bella, me siento bella, pero no me veo en la obligación de serlo, ni de disfrazarme para serlo, no necesito consumir maquillajes para inventarme otro yo, ni llevar los tacones de última moda, me repatean las dietas, las operaciones bikinis, esa necesidad de pulirnos por fuera para gustar a los demás.

Para mí, la belleza no es eso, me gustan mis arrugas, cada una de ellas es una sonrisa, o quizás una lágrima, un gesto de sorpresa que se ha marcado en mi frente, no quiero borrarlas, quiero que estén ahí, son mías, son parte de mí, igual que mis estrías, marcas de guerra de mis embarazos, mis lactancias, huellas que deja el paso del tiempo en mi cuerpo. Borrarlas sería negarlas.

Tampoco creo en príncipes azules que luchan contra dragones, ni en dulces princesas que necesitan ser rescatadas, no me gusta esa visión del amor, que obliga al hombre a ser un héroe, negándole su parte sensible y a la mujer la convierte en un ser débil y dependiente, anulando su fortaleza.

Amo a mi compañero, lo amo y sin embargo sin él también estaría bien, porque estoy con él porque así lo quiero, no porque lo necesite.

Tampoco creo en el amor de las películas, de las revistas, ese sucedáneo edulcorado que nos venden, amo mi relación, con sus altos y sus bajos (muchos, muchos, muchos) con nuestras incompatibilidades, con nuestras soledades, también con nuestra capacidad para darle un vuelco de repente.

No necesito la aprobación de nadie, ni que me den una palmadita en la espalda, los elogios me avergüenzan, hago las cosas porque las siento, sin esperar reacciones, ni buenas ni malas, escribo porque me gusta, escribo para mí y no deja de sorprenderme que la gente me lea y le guste.

Pienso por mi misma, tengo mis valores que intento (y no siempre consigo) respetar, decido, decido YO qué hacer con mi vida, pido consejo, pero yo soy quién decide, yo y mis principios.

Me informo, leo, estudio, investigo, para formarme opiniones, para poder decidir, para no dejarme hacer, para no ser un numerito más, para no seguir la corriente como los peces muertos…

Soy fuerte, pero sé reconocer mi debilidad, mi imperfección, mis miedos, mis dudas, el orgullo no me gana, no me avergüenzo de no ser súper woman, ni ser perfecta, todas esas cosas me ayudan a crecer, a aprender, a conocerme.

No vacilo en cogerte de la mano si te necesito, no me sonrojo al pedir auxilio, tampoco me cuesta tender mi mano para que no caigas tú.

Soy rebelde y políticamente incorrecta, me siento empoderada, y a pesar de no ser orgullosa, para mí es un orgullo ser una niña mala, haber podido desprenderme de la niña buena que quisieron hacer de mí y luchar día a día, por lo que creo y por que mis hijos no sean niños buenos.

Y tú, vas a seguir siendo una niña buena?

 

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15 Comments on No soy una niña buena

  1. Sacudida me hallo. También pasé de ser la niña perfecta a la adolescente transgresora y desafiante. Y adoro todos y cada uno de mis errores solo porque me han conducido al maravilloso momento en el que estoy ahora: por fin soy capaz de reírme de mí misma y de todo el sufrimiento que he tenido que soportar y que a veces yo misma me he creado y recreado. Por fin me da igual lo que (me) digan o lo que piensen de mí porque me acepto con todas y cada una de las imperfecciones de mi ser. Me miro en el espejo y sólo quiero seguir viendo una sonrisa, más allá de canas, arrugas, estrías o depósitos adiposos. Hoy solo quiero proyectar lo que tengo y lo que soy con todas las consecuencias… y, no, no quiero ser la niña buena de ANTES, sino la niña buena que yo misma he construido a base de errores, miedos, dudas y decepciones.
    Y por eso último, y aunque no te gusten los elogios… Te digo que eres pura LUZ.

    Gracias a WP por dejarme comentar desde móvil :)))

    • Creo que estamos muy infuídas por la educación que hemos recibido (estate quieta, no protestes, no contestes, no toques…) y por todo lo que nos vende la sociedad, sus ideales de belleza, nos meten en la cabeza que tenemos que estar siempre perfectas y nos dicen cuál es esa perfección… Me lo paso por el forro! MuaaA!

  2. No me gusta, me encanta!!!muy bien dicho y la verdad que aunque somos individuos todos diferentes es increible como unas palabras me hacen identificarme en ellas. Me encanta como lo dices, quizás no trasgresora como tú, pero nunca he entendido muy bien ciertas cosas que todo el mundo hacía. Respecto al amor he aprendido a ser independiente a base de golpes duros decepciones, que te hacen ver que lo mejor que tienes es a ti mismo y que no merece la pena echarlo a perder por otra persona. Lo único que me ha hecho sentir creo que como los demás es el ser madre, y querer tanto a mi hijo, creo que eso es un sentimiento que es común….gracias por el post.

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