Ya sabes tú que yo no soy muy romántica…
Que siempre te digo que no me regales flores muertas, que prefiero verlas vivas en el campo, que las cosas materiales no me hacen ninguna ilusión, que no necesito ni me gustan las joyas, los relojes, los zapatos, la ropa…
Tú que apareciste de la nada,
tú que lo dejaste todo por mi,
tú que llevas 10 años a mi lado codo con codo…
Tú que me sacas de quicio,
tú que me haces reír,
tú que aguantas estoicamente mis desaires, mis ataques de ira, mi ironía, mi cinismo, mi humor negro…
Tú que estás tan cerca y a la vez tan lejos,
tú con tus silencios,
tú con tu serenidad y tu paciencia…
Tú, siempre aquí,
tú, siempre, aunque a veces quiera echarte de mi vida,
tú que de repente me haces renacer y preguntarme qué haría sin ti…
Tú y tu lógica aplastante,
tú y tus bromas,
tú y tu amor por tus hijos…
Tú y tus piropos,
tú y tu incomunicación,
tú y tus miedos, tus debilidades, tus vicios…
Tú y tus manías,
tú y tus ojos azules siempre enamorados,
tú y tú y tú…
Yo y mis silencios,
yo y mis dudas,
yo y mis miedos,
yo y mi risa desbocada,
yo y mis caricias, mis besos,
yo y mis alegrías,
yo y mis proyectos,
yo pidiéndote apoyo,
yo y mi energía,
yo y mi dejadez,
yo y mi imaginación…
Tú y yo, así somos, parte de una ecuación imperfecta, difícil de resolver, quizás sin resultado o con múltiples de ellos,
tú y yo, perfectos e imperfectos, dos caras de la misma moneda,
tú y yo que nos complementamos,
tú y yo que nos tiramos los trastos a la cabeza…
Tú y yo, y nuestros niños, no se me ocurre una combinación mejor!

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