Arrancamos con la nueva sección: La hora de los lectores!
Estefanía a utora del blog: Burriana a Ispra  nos cuenta la experiecia de ser padres lejos de casa, espero que lo disfrutéis!
Gracias Estefanía por colaborar con mi rinconcito.
Y a sabéis que si queréis participar sólo tenéis que mandarme vuestro texto a maamapellapellcorambcor@gmail.com


“Pero, ¿vendrás a dar a luz aquí, no?” Eso es lo que todo el mundo me decía cuando anunciábamos que íbamos a tener un hijo. Desde agosto de 2011 estábamos viviendo en Italia y aquí me quedé embarazada.
Pero, ¿cómo iba a volver a España para dar a luz?…
…¿cuándo? si es que acaso se puede saber la fecha con exactitud, ¿un mes antes para dejar al padre aquí solo trabajando y negándonos el disfrute de las últimas semanas juntos antes de que llegara il bambino? . Finalmente, il piccolo se adelantó 15 días, así que todo nos hubiera salido del revés.
…¿cómo? porque en avión no te dejan volar cuando ya estás muy gorda, y en coche es una paliza, 14 horas…
Y lo más importante … ¿por qué? ¿Acaso no nacen niños en todo el mundo? Pero si nuestros médicos, las obstetras, el curso pre-parto, las clases de pilates para embarazadas, la cuna, el carro… todo lo teníamos aquí, y es que vivimos aquí!
“Pero, ¿es que estarás sola?” Hombre, que estará el padre que es quien tiene que estar, y ¿no éramos nosotros los que teníamos que vivir la experiencia?, porque, eso sí, la experiencia era nuestra y no de abuelos, tíos, amigos o parientes…
Evidentemente Daniel nació en Italia  pese a los comentarios, en ningún momento nos lo planteamos de otro modo, y acertamos de pleno!!
Buscamos la información  y nos aseguramos bien de tenerlo todo claro para evitar sorpresas y hemos de decir que la intensidad con la que hemos vivido todo el proceso del embarazo, el nacimiento y la crianza de nuestro hijo, no creo que hubiera sido la misma que si hubiese nacido en España. Nos lo hemos comido todo nosotros, sin interferencias, pero eso nos ha ayudado a aprender cómo se hace, en la práctica. Cuando ahora volvemos a pasar unos días, de vacaciones, y opinan sobre si el niño tiene sueño, hambre, está cansado… les decimos: “Que en 8 meses no se nos ha muerto, ¿no lo habremos hecho tan mal solos, no?”
Tampoco es que no quisiéramos que los nuestros estuvieran cerca en estos momentos, las cosas han venido así, y teníamos que actuar pragmáticamente. Y es que yo creo que empezamos a darle demasiada importancia a estos temas, y habría que tomárselo de forma lo más natural posible (en este punto cabe decir que todo fue muy bien, fue un parto natural sin complicaciones). Lo cierto, es que al ser nuestro primer hijo no teníamos otra experiencia con la que comparar, y desde lo que nos han contado desde España si que hay algunas cosas diferentes, pero en el fondo, el tema es el mismo: nacer.
Podemos decir que muchos progresos hemos hecho en España, sobre todo en lo que respecta a la implicación del padre. Lo de que él se quedara en el hospital los días de ingreso, y fuera el único hombre del área de maternidad y encima “lo spagnolo“, tiene tela. Y lo de que aún estén con los 3 días de vacaciones para el padre, parece como la vuelta a los 70 (aunque no hace tanto que en España era así). Por suerte nosotros pudimos disfrutar de 15 días juntos, todos en casa, y hemos aprendido mucho unos de otros. No necesitábamos a nadie más.
Cuando después me he reunido con las demás mamás que venían conmigo al curso pre-parto, por cierto entre las que había 2 rusas, 7 italianas y yo, todas las que se “compadecían” de mí por estar lejos de casa, curiosamente se quejaban luego de las intrusiones en su nueva vida familiar. Y es que es difícil establecer límites, cuando todos quieren tanto a esa nueva persona que ha llegado.
Encontramos que ha sido una experiencia preciosa y que no podríamos haber elegido mejor, incluso aunque te toque parir hablando en otro idioma que también es lo más raro del mundo!!! Animamos a todas aquellas parejas que estén lejos de casa, a que no tengan miedo a dar a luz allí donde estén viviendo, la intensidad e intimidad con la que se viven estos momentos, es difícil alcanzarla de otro modo. De hecho, si tuviéramos otro hijo casi que nos iríamos a Noruega, o a Dinamarca, a tenerlo 😉

5 comments on “La hora de los lectores 1: Ser padres lejos de casa.”

  1. Te entiendo perfectamentre Estefania. Nosotros somos catalanes que vivimos en Londres y el baby nació en Londres, of course. Cada vez que vamos a ver a la família se me hace super raro las opiniones , muchas veces intrusivas, aunque para ellos salsan sin maldad. Creo que somos afortunadas de vivir la Maternidad/ paternitad sin demasiadas influencias diarias, esto me hace sentirme llibre para ser yo misma y ha sino clave para coger la confianza como madre, ya que a mi las opiniones de los demas me afectan mucho y me bloquean de ser yo misma. Ya ves, en mi caso tambien disfruto de la distancia.

  2. Pues yo no sé que decirte.
    Soy de las que piensa que los hijos son de los padres y que la familia está para otros menesteres, no para criar (aun que porqué no, opinar). Mi hija nunca ha dormido fuera de mi casa. Si alguna vez ha salido alguno de la pareja (igual 3 veces en casi 3 años) lo hemos hecho por separado para que uno pudiera estar con la peque a pesar de que toooooodo el mundo te dice: “déjala con sus abuelos que para eso están!” No, yo he decidido tenerla y yo apechugo con las consecuencias, punto. Ya llegarán otras etapas tal vez más flexibles.
    Peeeeero, reconozco que sin la ayuda, el estar, el no rechistar, el siempre comprensiva de mi madre, la maternidad hubiera sido más complicada y difícil.
    Es más, ahora vivo más cerca de ella. A mi me da fuerza y energía estar cerca de mi madre. Sólo por el hecho de saber que está ya me siento más tranquila. Aunque no la necesite, está.

    • Pues supongo que esto depende del carácter de cada uno. Aunque me sabe mal porque no lo pueden ver tanto como quisieran y a eso sí me gustaría ponerle remedio (aunque no puedo), me siento muy segura estando los tres.

  3. Pues hiciste bien, que yo me fui a parir a 200 km de casa y no avisé a mis padres hasta que nació el niño y me lo echarán en cara toda la vida. Y durante dos semanas me hicieron la vida imposible diciendo que me ayudaban. Aunque la cosa ha mejorado, voy a tener wue buscar ayuda tipo psicológica para tratar el conflicto familiar. El problema es qur en España estamos acostumbrados a que toda la familia vaya a adorar al recién nacido, cuando éste solo necesita a sus padres y tranquilidad para adaptarse. Yo tengo claro que con mis próximos hijos marcaré límites más claros.

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