Desde que Nil nació he pasado por diferentes estados respecto a mi parto.
Las primeras horas fueron de euforia total, flipaba con lo que había pasado, no podía creerme que hubiera parido sola en casa, no paraba de reír…
Poco a poco fui entrando en un estado de estupor, mezclado con rabia y tristeza, empecé a ser consciente de que algo podía haber ido mal, y sobretodo de lo poco respetado que fue el post parto inmediato, de la falta de intimidad, de las prisas, de la falta de conexión con el bebé las primeras horas.
Pasé unos días llorando, pensando que había sido todo horrible, que ojalá hubiera llegado al hospital, que ojalá hubiera sido de otra manera.
Las primeras noches lloraba en silencio, deseando cambiar las cosas.
Luego llegó por fin la fase de aceptación, gracias en gran parte a mis compañeras de viaje, que me ayudaron a soltar lastre, a vaciar lo malo, a expresar lo que sentía y de pronto conseguí obviar lo malo y centrarme en lo que fue el parto en si, en el nacimiento de mi hijo y volver a llenarme de serenidad y placer, de fuerza y poder…
Porque por muchas cosas que vinieran después, cosas que cambiaría, nadie, va a quitarme ese gran momento, el momento en que yo, mamá mamífera total parí a mi cría.
Estos últimos 20 días he escuchado miles de veces lo valiente que soy. Repito, no es valentía, no tiene absolutamente nada que ver con ser valiente, es puro y duro instinto, pura y dura conexión con mi yo salvaje, mi yo mamífero…
En ningún momento pensé lo que tenía que hacer, dejé que mi cuerpo y mi hijo me guiaran, desconecté completamente de todo lo racional y me volví leona, loba, perra… Dejando que la naturaleza me llevara hacia adelante en nuestro viaje, escuchando a mi cuerpo, que me decía cuando pujar, escuchando a mi hijo que se abría paso a través de mi cuerpo.
Sé que grité, pero no era yo quién gritaba, era un sonido que surgía del fondo de mi ser, era totalmente involuntario e inconsciente, era un sonido que me daba fuerzas y me ayudaba a pujar y a capear el dolor.
El dolor aunque sería absurdo decir que no lo hubo, fue un dolor gozoso, dolor de vida, dolor de despedida y bienvenida, dolor vibrante lleno de amor.
Ya os dije que creo que las cosas son por algo, he conseguido reconciliarme con mi parto y amarlo, recordarlo con emoción y cariño.
Y doy gracias a la vida por darme la oportunidad de vivir una experiencia así, por hacer que confíe en mi cuerpo, en la naturaleza, por conectarme con ese instinto perdido, con lo que en realidad somos aunque se nos haya olvidado: animalitos, racionales sí, pero al fin y al cabo animales.

Foto de portada
Foto: Nil con unos segundos de vida, en nuestra cama y mi cara de desencajada :))

17 comments on “Puro instinto”

  1. De nuevo leo y releo tus palabras y me encanta, un parto en casa respetado (aunque el post parto no lo fuera) en el que pudistes ser mamà y parir natural como se hacía antes, sóla tú y tu hijo, uniendo fuerzas los dos, es maravilloso, yo espero poder tener un parto así algún día, puedes y debes estar muy orgullosa.

  2. HOLA ,SERÉ REPETITIVO, LO SÉ,PERO INSISTO ERES UNA VALIENTE QUIERAS RECONOCERLO O NO,SE DAN MUY POCOS CASOS YA DE TU SITUACIÓN AL PARIR Y NO TODAS LAS MUJERES SERI
    ÍAN CAPACES DE SERENARSE Y DEJARSE LLEVAR POR SU INSTINTO MATERNAL,QUE FUÉ PELIGROSO?TENIENDO TODEOS LOS MEDIOS A MANO TAMBIÉN OCURREN ACCIDENTES…NO TE CULPES Y SOBRE TODO NO DERRAMES NI UNA LAGRIMA MÁS NI SIQUIERA EN SILENCIO,CUIDA A LOS CACHORROS COMO UNA LEONA Y NO ESTATE ORGULLOSA DE COMO VINO A CONOCER EL MUNDO NIL.
    BESORROTES

  3. Qué imgánes tan bonitas, sobre todo la de tus hijos al pecho cogiéndose la manita…
    Me alegro de que te hayas reconciliado con tu parto, atesorarás algo muy valioso de por vida.
    Besos!

  4. Que fotos más tiernas por favorrrr….les das teta en tandem? ufff, con lo dificil que me parece.
    No te tortures con lo del parto,quédate con lo bueno que es mucho y pensando que era lo que tenia que pasar.
    Moitos bicos.

  5. Las fotis me enamoraron y tu relato me cautivo y me hizo sentir un profundo sentimiento de respeto y admiración. Eres una mujer grandiosa y una madre mamífera de pies a cabeza. Abrazos, besos y bendiciones.

  6. Yo fui una de las que te dijo “valiente” y quizá no lo veas así, pero te lo dije en el sentido de que no te venció el miedo, no pensaste “tengo que llegar al hospital como sea”, no, confiaste en ti, en tu instinto y en tu cuerpo, y eso es lo más grande que podías haber hecho! Y sin duda, será una historia que seguro a Nil le encantará escuchar. Las fotos son preciosas! Muak! 🙂
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    http://unrinconcitoparamirubio.blogspot.com.es/

  7. Puf! no creo que se pueda expresar mejor. Me alegra enormemente que hayas podido aceptar ese maravilloso parto, ese parto por instinto, ese parto de hembra salvaje desatada de lo racional. Acéptalo, felicítate por ello y no dejes de recordarlo un solo día, para que tus hijos puedan escucharlo de tus labios y sepan que su madre es mujer, es hembra, ¡es grande! Un beso.

  8. Me alegra mucho que te reconciliaras con tu parto, sin duda una experiencia de vida fuerte y emocionante, como ninguna.
    Las fotos me parecen maravillosas y valen más que mil palabras!.
    De nuevo los felicito como familia!!!!

  9. Suena muy bien pero lo único que hiciste fue poner en peligro tu vida y la de tu hijo. Que las cosas se hagan como se hace hoy no es por una manía, una moda o algún tipo de confabulación de los poderes establecidos, se hace por minimizar riesgos y convertir en un momento seguro y feliz lo que en tiempos de nuestras abuelas era un peligro de muerte. Me alegro de que todo saliera bien pero fue una insensatez.

    • No debería molestarme en repetirlo, pero yo no planeé parir sola en casa, la cosa fue rápida y vino así, soy la primera interesada en que mi vida y la de mis hijos no corran peligro.

    • Y los partos normales no entrañanan ningún peligro atendidos en casa (por profesionales por supuesto) si los partos en general fueran un peligro de muerte me explicas cómo ha sobrevivido la especie a millones de años de partos atendidos fuera del hospital???

  10. Joooooo… cómo me he emocionado leyéndote. Es increíble como nos sale el instinto más animal y más puro en situaciones límite.

    Ahora que lo has aceptado quédate con lo afortunada que has sido. Era el destino que fuera así y por eso salió todo tan bien.

    Voy a volver a leerlo y releerlo.

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