Criar con apego, o con respeto o como queráis llamarlo NO ES FÁCIL.
No al menos para mi, supone un reto diario, un reto constante.
No es fácil porque tendemos a repetir roles, a perpetuar el modo educativo que usaron con nosotros, porque llevamos grabado a fuego años y años de manipulación emocional y educativa.
No es fácil porque muchos de nosotros, ahora padres llevamos en nuestra mochila traumas o abusos infantiles o adolescentes.
No es fácil porque la sociedad nos enseña que eso no es lo normal, que lo normal es que mamá/papá mande y los hijos obedezcan sin más, porque sí, sin preguntar, con ojos cerrados y manos atadas.
No es fácil porque vivimos en un universo adultocentrista en el que las necesidades emocionales del niño suelen ser obviadas, en el que los adultos somos una especie de dioses que poseen la verdad absoluta y no se equivocan nunca.
No es fácil porque tenemos tendencia a ser egoístas, y egocéntricos y nos cuesta mucho ver más allá de nuestras narices.
No es nada fácil porque nos cuesta incluso respetar a los otros adultos que nos rodean, cuesta respetar la diferencia de opiniones o su manera de hacer las cosas cuando es distinta a la tuya.
No es fácil porque somos comodones y muchas veces buscamos nuestra comodidad sin pensar si es lo que realmente necesitan nuestros hijos.
No es fácil porque no somos perfectos y a veces (muchas) estamos cansados, o tristes, o nerviosos y perdemos la paciencia, gritamos o hablamos mal.
No es fácil porque a veces cuesta aceptar que esa pequeña personita tiene sus propias inquietudes, y muchas veces no coinciden con las tuyas.
No, no es fácil.
Y aún así a diario lo sigo intentando, porque sé que es lo mejor para ellos, porque es mi manera de cambiar el mundo, porque quiero que mis hijos sean adultos felices y seguros, sin traumas, sin miedos, creativos.
A diario lo intento, a diario me equivoco, rectifico, pido perdón y a veces lloro, por el peso de la culpa o por ser consciente de haber hecho algo mal.
A diario intento superar barreras, mis propias barreras emocionales, las que me ha ido creando la vida, a diario lucho con mis miedos y mis traumas
A diario me digo que puedo mejorar, me hago preguntas y busco respuestas, observo, recapacito, respiro hondo y vuelvo a empezar.
A diario me doy cuenta de que nunca seré una madre perfecta, de que esto será un aprendizaje constante y eterno, lleno de obstáculos y barreras por saltar pero lleno también de logros, de satisfacciones, de sonrisas y abrazos.
Así que no, no es fácil, y aún así no lo cambiaría, porque como he dicho es un reto y la vida sin retos no es nada y sobretodo porque en ello va la felicidad de mis hijos, de mis nietos, de generaciones futuras que se crucen con ellos.
No es fácil, pero… quién dijo que iba a serlo?

21 Comments on No es fácil

  1. Tienes razón: no es facil, nada facil. Yo también tengo que pelear a diario contra la “educación” recibida, y de paso contra una madre que pretende interferir y no está dispuesta a admitir que las suyas no fueron las mejores formas.
    Pero merece tanto, tanto la pena… que cualquier esfuerzo es sobradamente recompensado, ¿verdad?
    Un abrazo guapa!

  2. Bufff has dado en el clavo. A veces es muy dificil. Tambien hay gente que te lo hace dificil. A veces seria tan facil que los demas te dieran una pequeña palmadita en la espalda y te dijeran. “Sigue, lo estas haciendo bien” POrque aunque leamos, nos informemos, defendamos nuestras posturas muchas veces tambien tenemos dudas. Como cualquier madre…Pero compensa tanto el hacerlo asi que tenemos que seguir luchando contra esos obstaculos y si no nos dan palmaditas pues tendremos que darnoslas nosotras, y si no pues nos las daran nuestros hijos cuando crezcan y sean maravillosos. Animo!! UN abrazo fuerte, fuerte.

  3. Qué buenas palabras, tienes toda la razón cuesta mucho y mucho hacer las cosas de forma diferente a tantos y tantos años. Pero es nuestra decisión y como bien dices nuestro reto y en muchos momentos disfrutamos de ello y sobre todo nuestros hijos los disfrutan día a día. Saludos y besos.

  4. Secundo cada una de tus palabras. Me ha encantado.
    La perfección no existe, pero si podemos intentar cada día aprender y crecer, y ser mejores personas y madres.
    Lo comparto.
    Un abrazo

  5. Cuanta razon llevas Marta! No es facil y de hecho no siempre lo logramos y como tu bien dices tenemos que pedir perdon e incluso nos sentimos.culpables y lloramos, pero una ayuda MUY grande es que nuestros hijos nos quieren.incondicionalmente, nos perdonan y nos siguen necesitando y queriendo imitar! Yo a veces siento que no me.merezco que alguien me.quiera tanto y tan ciegamente!

  6. Pero nada de nada fácil y más cuando tienes que luchar contra los consejos diarios y nutrirte de información para poder afrontar la situación desde otra perspectiva, para que luego digan que ser mamá es fácil…en fins. Mucho ánimo!

  7. Sabias palabras, ¿quien dijo que fuera facil?
    Ojala seamos cada vez mas padres con esta forma de pensar/actuar/criar.
    El mundo necesita un cambio y este es un muy buen comienzo.
    Mil bss

  8. Totalment d’acord, però és moooolt necessari seguir per aquest camí. El fet d’equivocar-te, reconèixer l’error, demanar perdó i rectificar és tan bo com les vegades que ho fas perfecte perquè això et fa humana! I saber equivocar-te i rectificar tb és un ensenyanent i exemple pels petits.
    És una tasca difícil però el que es reb no té preu!
    Una abraçada!!!

  9. Pues sí, no es sencillo, ser padres de por sí no lo es, pero además ir un paso má allá (o veinte) y criar con apego equiere mucho esfuerzo, porque como dices es sencillo desviarte y caer en lo que no quieres, aparte de las presiones, que eso al final es lo de menos. Pero para mi está siendo muy satisfactorio, y además veo a mi hija feliz, segura de si misma, tranquila, y se que merece todos los esfuerzos así que seguimos adelante. Sigue siendo así preciosa

  10. Hola,
    Acabo de conocer tu blog, a través de Olivia, la mamá de Pía y Beltrán, y si no te importa, me quedo.
    Te dejo mi blog, por si me haces alguna visita: Las cositas de Marta y Sofía.
    Un montón de besos
    Andrea

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