Aunque siempre me han dicho que soy una tía muy “echá pa’alante” y muy segura de mi misma os voy a confesar que no es más que un mecanismo de defensa, pura y dura fachada, en realidad soy bastante insegura y por lo general tengo la autoestima por los suelos.
Tiendo a cuestionarme mil y una veces todo, lo que voy a hacer, lo que he hecho, lo que hago… Me cuestiono si habré hecho bien, si no podría haberlo hecho mejor… También tiendo a infravalorarme, a pensar que no hago bien las cosas aunque en el fondo sepa que si lo hago bien…
Todo esto os lo cuento para explicaros un poco como fue mi embarazo.
Aunque llevábamos 3 años buscando un bebé, cuando me enteré de mi embarazo casi me muero de miedo.
Creo que el miedo y la inseguridad fueron los sentimientos más fuertes que tuve en ese periodo, muy por encima de la alegría y de la emoción, siempre estaba el miedo ahí, paralizándome…
Aunque físicamente pasé un embarazo genial, mentalmente fue agotador.
Sé que es normal tener miedo, pero lo mío rozaba la obsesión, era hasta enfermizo.
Curiosamente el parto nunca, en ningún momento de mi embarazo me dio miedo, al fin y al cabo nacer iba a nacer, lo que me daba pánico era lo que venía después.
Me acojonaba no saber qué hacer, no entender a mi hija, que se me olvidara darle de comer, que naciera con algún problema, en general TODO me asustaba.
Me asustaba que llorara, que no llorara, que se pusiera enferma, que fuera pequeña, absolutamente cualquier cosa referente a mi hija me daba miedo.
Me pasé 9 meses llorando, en algún momento hasta deseé que no naciera de tanto pánico que sentía, pensaba que se me quedaba grande, que era una irresponsable para tener un hijo…
Y de pronto llegó ella.
Luz de mi vida, amor de mis amores.
Y con ella aprendí que la naturaleza es sabia y que me ha dotado de un instinto y una capacidad enorme para amar y cuidar de mi cría.
Todo parecía salir solo, la lactancia fue un éxito desde el primer minuto de vida, no me cuestioné el meterla en la cama ya en el hospital, ni el porteo, ni la introducción de la AC, todo parecía fluir naturalmente, la miraba a los ojos y me iba a estallar el pecho de emoción, de amor, de grandeza…
Mar llegó para salvarme de mi antiguo yo, para enseñarme quien soy, qué soy capaz de hacer, para mostrarme cuanto amor me cabe dentro, cuanta sensibildad, cuantas risas soy capaz de echarme al día.
Vino a decirme que soy fuerte, que yo puedo con esto y con mucho más, vino a agarrarme de la mano y a mirarme como si fuera lo único importante en su vida.
Vino a depositar todo su confianza ciega en mis manos y a hacerme sentir que soy merecedora de esa confianza y de todo ese amor, un amor puro, sin pedir nada a cambio.
Mar vino a darle la vuelta a mi mundo, vino, porque si no venía quién sabe dónde y como estaría yo, vino a decirme que necesitaba cambiar, y que era fuerte para hacerlo.
Vino a salvarme de mi misma, de mis noches en vela, acompañada de botellas de cerveza, de mis depresiones, de mis melancolías eternas, vino a enseñarme que otro mundo es posible, que hay luz, y que basta una sonrisa para ser feliz.
Vino sólo para enseñarme a ser MAMÁ y a ser feliz y nunca podré agradacérselo.

32 Comments on Mi autoestima y yo

  1. Son preciosas estas líneas de gratitud y amor puro a tu hija!! Qué cierto es que la propia naturaleza nos coloca en el lugar adecuado si dejamos que fluya… Quería mandarte un beso gigante, hace días que no contactamos, y decirte que era una gran mujer y una gran madre. Un beso gigante!

  2. Sin palabras Ira, es tan bonito lo que has escrito…el miedo también se apoderó de mí durante el embarazo, yo también pensé que se me iba a quedar grande….pero vega me ha ido enseñando cada día y al final no han sido tan difíciles sus primeros meses…..ser madre es algo maravilloso…es el amor más desinteresado y puro….gracias a la pequeña he conocido la verdadera felicidad!!

    Besosss

  3. Me siento muy identificada con tus palabras, lo peor del miedo es que no te deja disfrutar el momento tan bonito y luego te arrepientes, pero lo bueno es que entras en la nueva etapa siendo doblemente valiente, valga la redundancia más que nada por miedo a perderte más cosas 🙂

  4. Me has emocionado. La maternidad nos hace fuertes, saca lo mejor de nosotras, llámalo instinto, llámalo fuerza de la naturaleza o llámalo amor, lo que es cierto es que es lo más grande que existe.
    Gracias por abrir tu corazón.

  5. Se me erizó la piel leyendo estas palabras. Ira, gracias por compartirlas, al igual que tú ser madre me hizo nacer de nuevo y ha sido toda una transformación en tantos sentidos.
    Un fuerte abrazo.

  6. Bellísimas palabras! me has hecho llorar de la emoción, porque para mí significó prácticamente lo mismo! Han aparecido mil dificultades desde entonces (puedo escribir una enciclopedia con tantas historias) pero yo tengo mi norte, que es mi hijo, que me hace sacar fuerzas de no sé donde para hacer todo lo que hago (soy mamá sola, trabajo, estudio, me ocupo de todas las tareas de la casa sola, pero sobre todo me dedico a él) y seguir adelante! Por eso siento que el día que él nació, yo renací como mujer, como una nueva mujer, como una mujer madre, llena de amor! me encantó tu entrada! gracias por tus palabras!

  7. Precioso post. Es una pena que durante el embarazo no dieras con la ayuda necesaria para sacarte del miedo, trabajarlo y poder gozar de una gestación plena. Pero nunca es tarde. Es un regalo enorme que el ser mamá te haya transformado de la forma que acabas de contar. Enhorabuena. Me he imaginado a tu hija, de mayor, leyendo estas palabras… Buf, que orgullosa se va a sentir! Un beso.

  8. ¡Qué preciosas palabras! Me has llegado al corazón y yo creo que has puesto en palabras lo que sentimos muchas mamás con nuestra maternidad: somos poderosas, a veces solo es cuestión de descubrirlo a través de los ojos de nuestros hijos.
    Un abrazo.

  9. ¡Qué bonito! Yo sentí mucho miedo durante el embarazo, muchísimo. Me había costado tanto conseguirlo que no podía soportar la idea de que pasar algo malo. Al contrario que tu, yo estaba deseando que naciera porque el embarazo me parecía una etapa “peligrosa”. Coincido en el cambio posterior, todo fluye de forma tan natural que impresiona…

  10. Que bonito todo lo que has escrito, que sincero… Yo no te conocía antes de que Mar naciera pero viendo como eres ahora y lo fuerte, valiente, sensible, dulce, cariñosa ymaravillosa mama que eres todo lo que has pasado sido fundamental… Mar tiene mucha suerte de tenerte como mama. Un besazo

  11. Ira, guapetona, casi no puedo leer el último párrafo de los lagrimones que me caían… Joer, pues sí que Mar te ha cambiado, porque, por lo que puedo ver de tí en todo lo que escribes, me parece que tienes un par bien puesto.
    Muchos besotes.

  12. Me ha encantado, es verdad que los peques consiguen lo mejor de nosotros mismos, hacen que saquemos fuerzas de donde no las hay y que sigamos siempre hacia delante, gracias por ser así y compartir tus pensamientos con nosotros 🙂

  13. Es impresionante todo lo que nos enseñan nuestros hijos, verdad? A mi me han hecho mucho mas fuerte de lo que era antes,he cambiado tanto gracias a mis tortuguitas, les debo tanto….

  14. Qué bonito! por aquí me quedo a leer más. Es increible lo que nos dan, lo fuertes que nos hacen y lo que nos llenan de felicidad. Yo también estaba cagada y aquí estamos

  15. Pero que bonito, yo es que soy un poco tontina y estas cosas me emocionan, auqnue no lo aparente.
    Me ha encantado lo que has descrito, cada sentimiento y cada sensación…como te entiendo.
    Me alegro que seais tan feliz, es la felicidad de ser mamá!
    un besazo

  16. que entrada más bonita y emotiva!! aunque tengo que decirte que tu hija no te salvó de tu antiguo yo, sino que te hizo ver partes que estaban ocultas y esperando para explosionar y mostrarte tu lado más maternal!

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