Descubría a Don Eduardo Galeano cuando tenía 15 años. En un concierto de mi grupo favorito por aquellos entonces La Gran Orquesta Republicana cantaron una canción con la letra de su poema Los Nadies.
Cualquier (o la gran mayoría) de adolescentes se hubieran connformado con eso, pero no yo, adicta a la lectura desde la niñez, así que busqué su Libro de los Abrazos.
Y a partir de aquí empezó mi amor por este gran hombre, puedo decir que he leído todos sus libros, que El Libro de los Abrazos duerme en mi mesita desde hace más de 15 años, y aunque me sé prácticamente de memoria todos su poemas/historias/cuentos todavía consigue emocionarme, arrancarme sonrisas y alguna que otra lagrimilla.
Me enamoré de su manera de decir las cosas, simple y clara, sin tapujos, sin censuras, de su sencillez, su justicia, su manera de hablar de lo cotidiano…
Os quería dejar un texto suyo, se llama Derecho al Delirio y es la parte final de su libro Patas Arriba. La escuela del Mundo al revés.
Espero que os guste tanto como a mi.

Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. Las Naciones Unidas han proclamado extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar.
¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Al fin del milenio vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
El aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;
La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;
Una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;
En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
La perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.

11 comments on “Derecho al delirio”

  1. Yo tampoco había leído nada suyo, me ha gustado mucho. Gracias por traernos un poco de poesía sincera, de esa que dice verdades como puños y te remueve por dentro.

  2. Os animo a leerlo. Un hombre que escribe historia sin fechas de batallas, cuenta la historia por boca de los vencidos, con sentimientos… Lo mío con este hombre es amor del verdadero jajajaja!

  3. Ira, muchas gracias por la referencia, había oído hablar de él pero nunca he leído nada. Al leerte y leer su texto me he dicho…¡tienes que leerlo! Mil gracias, me ha encantado.

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